chef huertas

David Huertas es español, nacido en Madrid, y educado en edad temprana en las artes culinarias tradicionales por la gran cocinera que fue su abuela paterna. Apasionado y temperamental, como buen español, David ha dedicado su vida a la cocina de su patria, y en los últimos 15 años ha consagrado sus energías a compartir su experiencia tanto con sus fieles clientes santafesinos como con los visitantes de otras tierras. Como él dice: “Yo tengo la filosofía que la comida bien preparada es un placer para cualquiera en cualquier parte. Algunos usan la química, yo uso el entusiasmo y el sentimiento involucrándome en lo que hago”.

De niño, David creció viajando extensamente con sus padres y probando gran variedad de alimentos en los países más diversos, desde ancas de rana en un chiringuito al lado de la carretera en los Andes Peruanos, hasta la más exótica comida china en los restaurantes flotantes de la bahía de Hong Kong. Cuando llegó el momento de ir a la universidad, David eligió hacerlo en Estados Unidos y, siguiendo los pasos de su padre, decidió estudiar economía con vistas a una exitosa carrera en el lucrativo mundo de las finanzas internacionales.

Pero el Medio Oeste Americano le tenía deparada una sorpresa; la comida en la cafetería universitaria era incomestible. “Toda tenia el mismo sabor metálico por mucha sal y pimienta que le anadieras”, recuerda. Así empezó a hacerse sus propias comidas y, sin darse cuenta, se encontró cocinando para sus compañeros de habitación. La noticia se extendió como reguero de pólvora y en poco tiempo la demanda superó la oferta, así que David empezó a cobrar $5 por barba con un único proviso, que hubiera más chicas que chicos en las comidas. “Esta relación era muy importante” añade David con sonrisa socarrona.

“Hice paella y otros platos tradicionales, e incluso empecé imitando comidas que probé en las visitas a las familias de mis compañeros de habitación durante fines de semana largos. Puesto que mi familia vivía en el otro lado del Atlántico, no tenia sentido un viaje tan largo para tres o cuatro días.

En el verano anterior a su último año de universidad, David decidió explorar otras alternativas profesionales y pasó sus vacaciones veraniegas trabajando en el Hotel Villamagna, uno de los mejores de Madrid. Recorrió todos los departamentos desde recepción a servicio de habitaciones, lavaplatos, cocina y contabilidad. “Fue cocinando donde realmente disfruté. La camaradería de los cocineros, la forma como trabajaban en equipo, el hecho de que se esforzaban para hacer felices a los clientes, todo ello me cautivó y me inspiró”.

Tras su graduación en Kenyon College, David se fue a Cleveland. Dejando el mundo de las finanzas a un lado, se puso a buscar un trabajo de cocinero que no tardo en encontrar en Sausalito, un restaurante especializado en cocina mediterránea. Unos meses después ayudó al dueno a abrir otro restaurante, Players, y cuando se le ofreció la posibilidad de abrir un tercero, se enfrentó a un dilema. Aunque estaba muy satisfecho con su exitosa trayectoria profesional, sentía que no era solamente cuestión de dinero. El Disfrutaba cocinando y quería profundizar más en su conocimientos culinarios. Declinó amablemente la oferta y se matriculó en el Culinary Institute of America.

Poco después de su graduación, le surgió un trabajo de ensueño. Una empresa venezolana le ofreció abrir una serie de restaurantes en las mas importantes capitales de Sudamérica. Justo antes de empezar a trabajar falleció su abuelo materno en Santa Fe, donde fue a reunirse con su familia. Poco después de llagar a Nuevo México, la economía venezolana se desplomó y la oferta de trabajo se esfumó. David decidió quedarse en Santa Fe, trabajando sucesivamente en varios conocidos restaurantes y vendiendo sus servicios al mejor postor: The Bishop Lodge, The Italian Eatery, La Traviata, Santa Café donde trabajó con el famoso chef Ming Tsai, y finalmente participó activamente en el lanzamiento del Restaurante Doble A.

Cuando el Doble A cerró, David regresó a España y trabajó en restaurantes de renombre en Córdoba y Madrid, centrando su atención en la cocina tradicional española. Después de esta enriquecedora experiencia, decidió abrir su propio negocio y donde mejor que en Santa Fe, con tanta cultura española pero carente de un auténtico restaurante tradicional español? Así nació El Mesón, que se ha convertido en uno de los mejores restaurantes de Santa Fe, el mejor de la región en comida española tradicional, y el único recomendado por el Consulado de España por su calidad y autenticidad. En el ano 2000 David y su esposa Kelly expandieron el negocio construyendo un bar de tapas tipo andaluz con una extensa lista de excelentes vinos de mesa, vinos finos de aperitivo (Jerez, Moriles y Manzanilla), todo tipo de licores y conjuntos musicales.

David está orgulloso cuando afirma: “Este es un restaurante con una personalidad muy definida. Como un jamón de calidad, un buen vino o un queso añejo, un gran restaurante mejora con el tiempo. Después de 15 años hemos conseguido un excelente nivel, pero seguimos superándonos”.